Zodiaco

 

Siempre hay quién informa a los padres de cuál es el horóscopo del recién nacido aventurando incluso el carácter de la criatura y con quién congeniará o no simplemente por el día de nacimiento. El horoscopo lo encontramos en numerosos programas nocturnos, en emisoras de radio locales y en las últimas páginas del periódico entre otros. Muchos les dan tanta importancia a los horóscopos que les marcan el ritmo de sus vidas. Pero ojo, no hay que olvidar que la astrología es una cuetión de creer o no creer, pero base científica no tiene ninguna. Desde luego, los que creen en la astrología merecen el mismo respeto que cualquiera, pero ante todo debe quedar claro que es una fe ciega y que no hay cienca que la sustente, y si hay quién le da valor científico porque utilizan números en sus cálculos, hay que decir que muchos cálculos son erroneos y desde luego, más erroneo es interpretar una supuesta influencia de los astros por su posición respecto al neonato, porque no hay nada que interpretar.  

Incluso, es interesante saber que la misma astrología parte de un supuesto equivocado, el de las fechas de los signos del zodiaco. Los que son Aries lo son porque al nacer, el Sol visto proyectado sobre la esfera de las estrellas (visto desde la Tierra) está en Aries; decimos que somos Tauro porque al nacer, el Sol, proyectado sobre las estrellas parece ocupar la región de Taurus. Pero esas fechas que definen los horóscopos y encontramos en cualquier tratado de astrología  o periódico serian válidas si hubieramos nacido hace más de dos mil años. Pero en la actualidad esas fechas ya no son válidas. Todo se debe a un efecto conocido como precesión, resultado de un movimiento de giro del propio eje de rotación de la Tierra (movimiento giroscópico) que traza una figura cónica completa aproximadamente cada 26000 años. Este movimiento aplicado a la ecliptica (el camino que recorre el Sol entre las estrellas) se conoce como precesión de los equinoccios.

Un equinoccio es cuando el Sol se halla sobre el ecuador terrestre (o en el ecuador celeste), es decir, entre el Norte y el Sur. Hay dos equinoccios, el de primavera que es cuando el Sol va desde el hemisferio Sur al Norte, y el de otoño que es al contrario. Y curiosamente, el equinoccio de primavera es tan importante que precisamente el primer horóscopo es la la constelación del zodiaco en donde se halla el Sol (proyectado sobre las estrellas) en el equinocio vernal o de primavera. Así, hace más de dos mil años, la primera constelación era Aries al igual que anteriormente lo fue Tauro. Pero ahora la primera constelación de las doce, o mejor dicho, de las trece, es Piscis, y la última Aries, el carnero. Pero seguimos citando los horóscopos desde Aries y damos las fechas como eran hace dos mil años. Por ello casi todos tienen su horóscopo equivocado ¿Y la nueva? Bueno, de nueva tiene poco porque Ofiuco (Ophiucus) es tan antigua como la que más. De hecho, es una de las 48 catalogadas por Ptolomeo en el siglo II de nuestra era.  

Si nos atenemos a las fronteras que separan a las constelaciones, según fueron determinadas y publicadas por la Unión Astronómica Internacional en 1930, tenemos aproximadamente que:

Piscis: Del 11 marzo al 18 abril.

Aries: Del 18 de abril al 13 de mayo.

Tauro: Del 13 de mayo al 20 de junio.

Géminis: Del 20 de junio al 19 de julio.

Cáncer: Del 19 de julio al 9 de agosto.

Leo: Del 9 de agosto al 15 de septiembre.

Virgo: Del 15 de septiembre al 30 de octubre.

Libra: Del 30 de octubre al 22 de noviembre.

Escorpio: Del 22 de noviembre al 29 de noviembre.

Ofiuco: Del 29 noviembre al 15 de diciembre.

Sagitario: Del 15 de diciembre al 19 de enero.

Capricornio: Del 19 de enero al 16 de febrero.

Acuario: Del 16 de febrero al 11 de marzo.